Ana Karenina

Ana Karenina

Tras la noche más negra eres figura
de mis sueños, frecuente e inolvidable.
Si bien antes tachada de indomable,
en mis sueños tu beso me captura.

Y si ostento el tesoro de secura
tierra infértil, cimiento inquebrantable,
¿por qué brota pasión incontrolable
y un deseo de amarte con locura?

Son las nieves tiranas que deshielan,
son los soles que mojan el deseo,
y deshacen la sombra, en que flaqueo.

Son tus ojos cristal, y cuando rielan,
mientras veo mi estampa al alejarse,
más yo siento este anhelo reforzarse.