La hormiguita y el ratón

Una vez una hormiguita
un centavo se encontró,
se compró su listón rojo
y en la puerta se sentó.

Pasó el toro y el conejo
y el gallito cantador.
A ninguno le hizo caso
hasta que el ratón pasó.

Ratón Pérez se llamaba,
ése sí que le gustó.
En el acto se casaron
la hormiguita y el ratón.

Y vivieron muy felices
hasta que el ratón se ahogó
en la olla de frijoles
por travieso y por glotónnnnn.


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