Entre líneas

4 de abril

Querido Tavo:

Qué gusto saber de ti después de tanto. Disculpa, pues, que apenas responda ahora, pero me había sido imposible hacerlo antes, tenía cosas que hacer.

Ciertamente fue una sorpresa leer las nuevas. No voy a decir que no sospechaba ya de tus inclinaciones, pues te conozco mejor que un espejo, pero voy a reconocer que no esperaba que tu amor se viera dado precisamente en esa dirección. No voy a criticarte, pero conoces las políticas de este sitio, eso lo hace cómodo.

Y ya que hablamos de romances, déjame contarte la última: la Chori se ha echado novio. Sí, sé lo sorprendido que has de estar tras leer eso. En serio, yo me quedé igual. Y es que, ¿quién podría estar tan urgido como para hacerle caso? Te responderé diciendo que cuando conocí al infortunado, apenas y podía recitar en orden las primeras tres vocales. Ya decía yo que era imposible encontrar algo decente, sobre todo en este lugar.

He escuchado que estarás fuera el resto del mes y quizá más. ¿Son ciertos los rumores?

Aquí estamos igual. Ni bien ni mal. Simplemente estamos. En el fondo nos resignamos y sabíamos que teníamos que acostumbrarnos. Pues ya ves, si no te acostumbras, te jodes. Puro darwinismo.

Las cosas se están poniendo raras. Escucho por ahí a todos reclamar y decir que hay que hacer algo. Otros dicen que simplemente dejemos que los otros se encarguen de ello, si sabes a lo que me refiero. Yo digo que están locos. Ahora se quejan, pero ni lo pensaron cuando agitaron el panal para alborotar a las abejas. Oh, pero mejor ni hablar. Aunque ya no me revisan el correo, nunca se sabe cuando puede salir una frase mal entendida por las rendijas, ¿qué no?

Jacko


28 de abril

Querido Gustavo:

Así que era cierto. Pues ni qué hacerle.

En verdad, perdona que haya tardado tanto en responder, pero tú sabes cómo son las cosas. Y aunque había leído tu carta desde antes, no me había puesto a responderla. Por falta de tiempo, no de interés.

Antes de que te pongas a decir que me conoces bien y que sabes que se me olvida todo, deja te recuerdo: las personas somos tan ambiguas, tú sabes, unas veces pensamos en alguien y, de repente, ya no.

He escuchado otro rumor. ¿En verdad planeas quedarte allá?

Acá las cosas se ponen difíciles. Yo me entero por lo que se escucha en los pasillos, tú sabes que estos sitios no son seguros, las paredes escuchan y lo cuentan todo.

El dueño está que se le queman las habas. No ha recibido el pago de este mes, así que el negocio está en números rojos. Supongo que estaba muy confiado con sus recursos y, ahora que le fallaron, no sabe qué hacer. Lo cierto es que desde que se fueron nuestros mejores rostros, la cosa va de pique. Supongo que cuando la clientela baje más, esto tendrá que cerrar un tiempo. Hacen falta buenos consumidores, como tú.

Querías saber por qué no atendíamos las llamadas, pero, como ya te dije, el negocio anda mal, así que por el resto del mes tenemos cortado el teléfono. Y aunque las cartas son lentas en llegar, es lo más seguro, tú sabes.

Jacko


9 de junio

Tavo:

No espero la hora para irme. Extraño verte y platicar por horas. Sí, sé que te dije muchas cosas la última vez, y que supuestamente no volvería a hablarte luego de eso. Pero tú sabes, el coraje a veces habla por uno y cuando se te enfría el entrecejo te das cuenta de que siempre exageras las cosas.

Esa vez sólo estaba sentido. Tú te fuiste y yo lo respeto, hay quien tiene fuerza para quitarse las amarras y quien no. Pero no es envidia, en serio. Así que, cuando puedas cambiarte, no te olvides de hacerme lugar. Sin rencores.

Ahora mismo todo en la familia es un caos. Cuando sepa algo del encargo que hiciste, te avisaré de inmediato. Nada más acuérdate de que me puedo meter en problemas por enviarte más que papel entintado. Guardarme un lugar en tu nueva casa sería un buen pago al favor. Y no es chantaje. Que conste. Sólo lo digo, por decir.

Jacko


14 de junio

Gustavo:

No has respondido a mi última carta, así que me he preocupado. ¿Está todo bien?

Las cosas están realmente feas aquí. Se han llevado casi a la mitad de nuestros trabajadores. Ahora que los altos se metieron de lleno en la bronca, el barrio la está pasando mal. Jodidos burócratas. El jefe dice que quizá pronto arderá Troya y el burdel con ella. Tengo que salir de aquí pronto, pero no sé de nadie que pueda ayudarme.

Hace dos meses dijiste que me amabas. Sólo tú puedes ayudarme. Sé que quizá no he sido la persona más dulce este tiempo, pero en vedad te aprecio. Y en verdad necesito ayuda. Si no era mentira lo de tus últimas cartas, por favor responde positivamente a mi petición.

Jacko


17 de junio

Querido Jacko:

Lamento la demora, pero tú sabes, esta vez estaba ocupado. Aunque tu carta llegó pronto no tuve tiempo de contestarla. Ni ésa ni la siguiente, hasta ahora.

Sé cómo están las cosas por allá. Los medios están vueltos locos por la noticia. Pero déjame recordarte que yo te advertí. Te ofrecí mi ayuda y venir conmigo, hacer algo. Lo despreciaste. No es un reclamo, “hay quien tiene fuerza para quitarse las amarras y quien no”, tú lo dijiste.

Sí, te dije que te amaba. No mentí en ninguna de mis cartas. En verdad, no lo hice. Pero ahora las cosas son complejas y, dado que en ningún momento te molestaste en responder a mis preguntas sinceras o a las cuestiones sentimentales que te planteé, no le vi el caso a seguir con ello.

Te envío algo de dinero con esta carta, para que te ayudes. Y te pido, por favor, que no me escribas más. No te daré mi nueva dirección, así que las cartas no llegarán. Suerte con el problema, tienes recursos para salir de ello.

En verdad lamento hacer las cosas así, pero tú sabes cómo somos las personas, tan contradictorias: unas veces pensamos en alguien y de repente, ya no. Un día amamos a alguien y, de pronto, ya no.

Tavo